Redacción La Voz de Galicia - Ayer por la tarde, el pequeño pueblo marinero de Redes se convirtió por tercer año consecutivo en escenario de ficción, aunque en esta ocasión la acción estuvo protagonizada por los propios vecinos y otros visitantes, pero sobre todo, por los vikingos de Limodre. Sobre las 18.30 horas, los vikingos, caracterizados por el color rojo, llegaron a la costa aresana para secuestrar a uno de los piratas. Esta vez, el desafortunado fue Julio Iglesias, alcalde de la localidad, quien caracterizado con el tradicional parche y una espada, intentaba rebanar el cuello a Iván Puentes, alcalde de Fene, mientras pensaba cómo «tomar la revancha duramente» en el contraataque, que tendrá lugar el próximo 23 de agosto. Por el momento, con su rehén recién capturado, los vikingos se dirigieron a su playa base, en Limodre, para celebrar su victoria con una gran fiesta. Entre lo que me contaron y lo que lei estoy casi seguro de que este año no fue lo mismo. Hace cuatro años un grupo de amigos de Limodre planearon el secuestro de Emiliano, conocido hostelero de la parroquia de Redes, en Ares, para trasladarlo prisionero a la posada del Emigrante en Río Castro, donde lo semeterían a uno de los más duros castigos soportables por una persona: Beber cerveza a raudales y comer churrasco. Así transcurrieron tres ediciones, los objetivos eran miembros de las familias que gobernaban los fortines que custodian ambos lugares; el muelle de Redes y la playa de Almieiras. Sólo hubo que esperar una más para que nuestros políticos, ávidos de protagonismo, se intenten hacer dueños de una fiesta que no les pertenece, o acaso si, cuando están acostumbrados al mundo de la política quizás una subención, o el hecho de haberles dado por fin la posibilidad de pagar una nueva factura (y me refiero a la del agua) implique someterse a las fantasías de estos señores, que por un día se visten tal y como deberían de hacerlo todo el año y se mezclan con el pueblo llano para hacerles creer que son uno más entre nosotros. Y lo peor de todo... alguno todavía lanza invitaciones en sus medios propagandísticos personales para que sus incondicionales le socorran en el fragor de la batalla. Cuál es la intención, que acaben coreando su nombre? Que en las camisetas del año que viene en lugar del vikingo aparezca una caricatura suya? En el programa electoral no venía nada acerca de que lo tuvieramos que sufrir hasta cuando estamos de fiesta. EGOCENTRISMO EN ESTADO PURO
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miércoles, 6 de agosto de 2008
POLITIZANDO LAS FIESTAS
Redacción La Voz de Galicia - Ayer por la tarde, el pequeño pueblo marinero de Redes se convirtió por tercer año consecutivo en escenario de ficción, aunque en esta ocasión la acción estuvo protagonizada por los propios vecinos y otros visitantes, pero sobre todo, por los vikingos de Limodre. Sobre las 18.30 horas, los vikingos, caracterizados por el color rojo, llegaron a la costa aresana para secuestrar a uno de los piratas. Esta vez, el desafortunado fue Julio Iglesias, alcalde de la localidad, quien caracterizado con el tradicional parche y una espada, intentaba rebanar el cuello a Iván Puentes, alcalde de Fene, mientras pensaba cómo «tomar la revancha duramente» en el contraataque, que tendrá lugar el próximo 23 de agosto. Por el momento, con su rehén recién capturado, los vikingos se dirigieron a su playa base, en Limodre, para celebrar su victoria con una gran fiesta. Entre lo que me contaron y lo que lei estoy casi seguro de que este año no fue lo mismo. Hace cuatro años un grupo de amigos de Limodre planearon el secuestro de Emiliano, conocido hostelero de la parroquia de Redes, en Ares, para trasladarlo prisionero a la posada del Emigrante en Río Castro, donde lo semeterían a uno de los más duros castigos soportables por una persona: Beber cerveza a raudales y comer churrasco. Así transcurrieron tres ediciones, los objetivos eran miembros de las familias que gobernaban los fortines que custodian ambos lugares; el muelle de Redes y la playa de Almieiras. Sólo hubo que esperar una más para que nuestros políticos, ávidos de protagonismo, se intenten hacer dueños de una fiesta que no les pertenece, o acaso si, cuando están acostumbrados al mundo de la política quizás una subención, o el hecho de haberles dado por fin la posibilidad de pagar una nueva factura (y me refiero a la del agua) implique someterse a las fantasías de estos señores, que por un día se visten tal y como deberían de hacerlo todo el año y se mezclan con el pueblo llano para hacerles creer que son uno más entre nosotros. Y lo peor de todo... alguno todavía lanza invitaciones en sus medios propagandísticos personales para que sus incondicionales le socorran en el fragor de la batalla. Cuál es la intención, que acaben coreando su nombre? Que en las camisetas del año que viene en lugar del vikingo aparezca una caricatura suya? En el programa electoral no venía nada acerca de que lo tuvieramos que sufrir hasta cuando estamos de fiesta. EGOCENTRISMO EN ESTADO PURO
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